domingo, 25 de noviembre de 2012

La Leyenda de Coyote Iguana y Lola Casanova

La escritora nacida en Cumpas Sonora en 1897 y que fallece en 1978 a los 81 años,  Enriqueta Montaño Peralta mejor conocida como Enriqueta de Parodi, escribió entre una gran variedad de obras,  algunas leyendas del Estado de Sonora,  siendo una de ellas · ”La leyenda de Coyote-Iguana”
Son muy comentadas las historias del tiempo de la conquista y de la colonia, en las que se relatan relaciones entre hombres españoles y mujeres indias, es por eso que resulta excepcional encontrar una historia en la que se hable del gran amor que surgió entre una mujer blanca y un indio de la tribu Seri,  así es como nace la leyenda de Dolores Casanova Velasco mejor conocida como Lola Casanova “La Reina Blanca” y el jefe de la tribu Seri “Coyote Iguana”.
Enriqueta de Parodi nos cuenta, que Lola era una de las dos hijas de una familia acomodada de Guaymas, de padre español y madre mexicana, que cuando tenía 18 años emprendió un viaje con algunos familiares hacia Hermosillo. Al atravesar por el peligroso territorio de los kunkaa mejor conocidos como los indios Seri, la caravana fue atacada, dando muerte a todos excepto a Lola, ya que en cuanto el líder de la tribu el gran guerrero “Coyote-Iguana”, la vio quedó profundamente impactado por su belleza y decidió llevársela con él.
“Coyote-Iguana”, cuyo nombre real era Jesús Ávila Sánchez, era un hombre hermoso, fuerte, alto y gran guerrero por lo que era muy respetado por su tribu, pero eso no era suficiente para que Lola no sintiera que su vida a partir de ese momento sería un calvario, al tener que vivir con una tribu que nunca la aceptaría por ser blanca.
A los 10 meses de haberse unido a Coyote-Iguana, Lola tuvo al primero de sus 3 hijos,  lo cual terminó por ligarla definitivamente a la tribu Seri y separarla definitivamente de su familia.
Al morir “Coyote-Iguana” la tribu se subordina y se subleva, tanto que para demostrar su enojo y resentimiento con él por haberles impuesto a Lola como reina de la tribu, arrojan su cadáver a los perros para que lo destrocen.
Lola espera a que su hijo alcance la edad conveniente y lo motiva para que a través de él sea vengada la memoria de su padre y el maltrato que siempre ha recibido ella por parte de la tribu.  Su hijo recobra el trono como legítimo heredero y gobierna a los Seris bajo el nombre de “Coyote-Iguana II”, pero esto no cambia la situación ya que tiene que seguir defendiéndo a Lola de los ataques por ser blanca y extranjera,  hasta que desafortunadamente lo matan.
Lola no se deja vencer y lucha hasta que su segundo hijo gobierna a la tribu bajo el nombre de “Coyote-Iguana III”, con un amor hacia su madre que rayó en el fanatismo,  pero fiel a los viejos designios de su raza
Así concluye la leyenda de la “Reina Blanca de los Seris”,  fundadora de la dinastía “Coyote-Iguana, una historia que probablemente permanezca más vigente en la nuestra memoria que la propia tribu Seri que actualmente lucha por subsistir.
Los Seris que en Yaqui significa “hombres de la arena”, se autodenominan kunkaak (Konka´ak)  que en su lengua significa "gente",  en el tiempo de la conquista y la colonia fueron un pueblo poco atractivo para los españoles, ya que su territorio era difícil de aprovechar, no tenían riqueza, no servían para cultivar y mucho menos para estar al servicio de ellos.  Los Jesuitas fueron los únicos que pudieron establecer contacto con ellos pero sin éxito, ya que no lograron evangelizarlos ni capacitarlos para ninguna “labor provechosa”.  Es por ello que siempre se buscó exterminarlos y fueron considerados como un pueblo bélico.
Anteriormente su territorio abarcaba lo que actualmente son 14 municipios de Sonora,  actualmente viven en dos  localidades de la costa desértica del estado de Sonora, Punta Chueca, (que se encuentra en la parte costera a 30 kms al norte de Bahía de Kino y a 130 kms de Hermosillo) y Desemboque, municipio de Pitiquito (que se encuentra a 60 kms al norte de Punta Chueca en la parte costera).  Entre las dos comunidades no llegan a más de 1000 miembros.
Son nómadas, viven por temporadas en tierra firme, donde cazan y recolectan frutos del desierto, o en la Isla del Tiburón (zona de reserva ecológica) donde han vivido mucho tiempo, incluso desde antes de la llegada de los españoles.  Ellos hacen su vestimenta,  su lengua es gutural y difícil de aprender, diferente a la de los demás indígenas del noroeste del país,  las raíces de su idioma son Caita y Siux Hokano. 
La investigadora Alejandrina Espinoza Reyna que convivió con ellos descubrió que acostumbran maquillarse de manera especial para cada una de sus celebraciones o actividades diarias (hasta 60 diferentes tipos de pinturas faciales)
Así como a través de una leyenda pudimos conocer algo sobre los indios Seris, ¿no crees que deberíamos interesarnos más por saber y entender nuestras raíces?

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